El sector de la informática se prepara para una segunda revolución industrial. A lo largo de los últimos años hemos vivido el auge del “Cloud Computing”, tendencia tecnológica que aún levanta muchas dudas pero que ha marcado el camino hacia un panorama que podría cambiar radicalmente la forma en la que entendemos la informática: dejando obsoletos tanto ordenadores como servidores.

Hasta no hace mucho tiempo, cualquier persona que quisiera procesar datos debía comprar o alquilar una máquina física. A primera vista se trata de un modelo sencillo y lógico. Sin embargo, cuando nos damos cuenta que la mayoría de ordenadores están apagados o infrautilizando su capacidad durante la mayor parte del tiempo, podemos ver rápidamente cómo este modelo es también terriblemente ineficiente. ¿Por qué debo comprar un ordenador mucho más potente y mucho más caro para una tarea que realizo sólo una vez a la semana?

En ese momento aún dependíamos de la infraestructura física y la única manera de poderla escalar o redimensionar era, necesariamente, comprando o vendiendo más ordenadores.

La virtualización: el primer factor clave

El concepto de virtualización es sencillo: una máquina física es capaz de simular el funcionamiento, a través de software, de múltiples otras. La virtualización nos permite distribuir los recursos de un único ordenador físico (RAM, CPU, Disco duro, etc) entre cualquier número de máquinas virtuales que deseemos crear. Más importante aún es la flexibilidad que esta virtualización hace posible: en cualquier momento podemos redistribuir estos recursos, asignando más o menos potencia de cálculo, según la necesidad de cada momento.

Y así nace el Pago por Uso

Con el nacimiento de la virtualización también se vuelve posible otro cambio extremadamente importante para esta transformación tecnológica: el alquiler de máquinas virtuales. Este nuevo panorama no sólo permite desplegar un nuevo servidor en cuestión de segundos (al fin y al cabo no hay que comprar o preparar ningún componente físico), sino que también da pie a lo que comunmente denominamos “pago por uso”. El tamaño de la máquina virtual puede crecer o decrecer según necesidad y, por lo tanto, hace posible pagar tan solo aquellos recursos que realmente se estén utilizando.

Actualmente nos encontramos en esta etapa. Cada vez más empresas recurren al alquiler de máquinas virtuales “Cloud” al tratarse de un modelo de computación más eficiente, más flexible y, al fin y al cabo, en más económico.

El futuro: suministro de potencia de cálculo

Observando la actual evolución, podemos pronósticar cuál puede ser el siguiente paso en la actual revolución informática: es cuestión de tiempo que dejemos de hablar también máquinas virtuales y nos centremos directamente en el alquiler de potencia de cálculo, bajo demanda y facturada por uso real. Recordemos que términos como ordenador, servidor o máquina no son más que vestigios de un modelo atado fuertemente a las limitaciones físicas.

En el momento que el Cloud sea la forma predominante de computación, y todo apunta a que así será, empezaremos una época en la que cada vez será más común contratar directamente el suministro de potencia de cálculo, como si de electricidad se tratara.

Hace cientos de años nos encontramos con una situación similar: sólo personas con medios para generar su propia electricidad podían disponer de ella. Pasaron los años y progresivamente se fueron separando el proceso de producción del proceso de consumo de la misma.

De esta forma es también muy posible que en un futuro observemos una disasociación entre el cálculo o procesamiento de datos y la utilización de estos mismos. Es factible que los ordenadores de hoy en día se conviertan en nada más que máquinas básicas que tan solo sirvan de interfaz para interactuar con ellas mientras que el cálculo real se realice en un centro de datos que actúa como suministrador.

Este cambio supone una verdadera revolución. Grandes cantidades de potencia de cálculo estarán al alcance de cualquier persona, listas para ser consumidas en el momento exacto que las necesite. La potencia disponible a nivel global también crecerá, así como también será posible el uso mucho más eficiente de estos recursos que, en conjunto como sociedad, nos permitirán el desarrollo y la implementación de aplicaciones y tecnologías que hoy en día aún ni llegamos a imaginar.

El tiempo nos dirá exactamente qué forma tendrá finalmente esta transformación y qué obstáculos aún debemos superar. Sin embargo, hoy en día ya podemos decir que la tecnología Cloud está dando pie a lo que podría convertirse en una de las más importantes transformaciones industriales de nuestra generación.